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Arrayán: aspectos relevantes de los frutos y semillas para su domesticación

 

ARTICULO EN PRENSA

 

Autores: 

Contardi Liliana 1,2 *, Paz Melanie2, Urretavizcaya María Florencia1,3

1 Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP), Ruta 259 Km 16,24, CC 14, Esquel (9200) Chubut Argentina

2 Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). Facultad de Ingeniería

3 Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET) - Ministerio de la Producción de Chubut

 

Resumen

El arrayán, Luma apiculata (DC.) Burret, es un arbusto o árbol del bosque húmedo andino patagónico, con atributos de interés para utilizarse como especie ornamental, además de ser melífera, medicinal y alimenticia. En Argentina, prácticamente todas las poblaciones naturales se desarrollan en Parques Nacionales; sin embargo se han establecido ejemplares en parques y jardines públicos o privados que han llegado a la madurez y fructifican abundantemente. Con la meta de incentivar la disponibilidad de plantines de arrayán en vivero y su posterior establecimiento, se estudiaron los caracteres físicos de frutos y semillas, y se determinó el porcentaje de germinación en vivero. Se ensayaron dos épocas de siembra, con y sin período de estratificación (otoño vs. primavera), probando la estratificación de frutos vs. semillas. Se cosecharon frutos maduros de ejemplares establecidos en jardines (lote cultivado, LC), y de un rodal natural (lote natural, LN). Los parámetros físicos de frutos, diámetro ecuatorial y peso fresco fueron similares para ambos lotes, así como el número de semillas por kilogramo. El número de semillas por fruto fue más elevado (p<0,05) en LN. En la siembra de otoño se obtuvo la mayor germinación (90 % LC y 79 % LN). En la siembra de primavera la germinación disminuyó, siendo más baja cuando la estratificación de las semillas se realizó dentro del fruto. La cosecha de frutos maduros de ejemplares adultos cultivados en jardines es una fuente confiable de semillas de calidad.

Palabras clave: Patagonia, bosque templado, especie nativa, fruto carnoso, germinación.

 

Introducción

El arrayán, Luma apiculata (DC.) Burret, es un arbusto o árbol de porte reducido, de la familia Myrtaceae. Su distribución en Argentina se extiende desde el sur de Neuquén (38°55´LS) hasta el norte de Chubut (43°54´LS), generalmente en sitios puntuales junto a la ribera de cursos de agua y lagos (Cáldiz y Premoli, 2005). En varios sitios constituye asociaciones puras, denominados localmente “arrayanales”, como por ejemplo los de la Península de Quetrihué, Neuquén, que sirven de polo de atracción de turistas que todos los años acuden a visitar ese circuito en el Parque Nacional Los Arrayanes (Biloni 1990).

Una particularidad sobre la distribución del arrayán es que, prácticamente todas las poblaciones naturales en Argentina, se desarrollan en el bosque húmedo andino- patagónico en áreas bajo protección de Parques Nacionales (Lanín, Los Arrayanes, Nahuel Huapi, Lago Puelo y Los Alerces). Fuera de estas áreas protegidas no hay registros de bosques naturales extensos (CIEFAP-MAyDS 2016), si bien se pueden encontrar grupos pequeños e individuos aislados así como ejemplares cultivados, en parques y paseos públicos y particulares. 

El arrayán es una especie que se establece bien cuando se planta en jardines, y resulta muy interesante desde el punto de vista del paisajismo, destacándose por varios aspectos. En estado adulto es llamativa su corteza lisa y sedosa al tacto, color canela, que se desprende periódicamente dejando sectores más claros de tonos ocre, blanquecino o verdoso (Figura 1). El follaje es persistente, sus hojas son coriáceas, discolores, verde oscuro muy brillante en el haz y verde pálido opaco en el envés, y muy aromáticas (Correa, 1998). Su floración, conformada por flores blancas pequeñas, es abundante y prolongada, comenzando a inicios del verano y finalizando a mediados del otoño (Puntieri, 2019); los frutos son bayas de color rojizo al inicio de la fructificación, tornándose negro-violáceo en plena maduración (Biloni, 1990) (Figura 2). Asimismo se puede agregar que por la firmeza y el entramado de su sistema radical, puede contribuir a fijar riberas de cursos de agua (Alvarado Ojeda et al., 2013). Al igual que otras mirtáceas se destaca como especie melífera (Forcone y Kutschker, 2006). También se le reconocen propiedades medicinales y usos alimenticios, siendo usada por los pueblos originarios (Cordero et al. 2017; Kutschker et al.2003).

 Figura 1. Arrayan longevo, en la costa del lago Futalaufquen, Parque Nacional Los Alerces.

 

Figura 2. Flores (izq.) y frutos maduros (der.) de arrayán (Luma apiculata).

(Fotos gentileza Héctor Gonda)

A pesar de sus atractivos, el arrayán no siempre está disponible para su comercialización en viveros de la región. Esto podría deberse a dos hechos vinculados entre sí. Por un lado no es fácil tener acceso a las semillas dado que crece naturalmente en áreas de Parques Nacionales.  Por otra parte esa dificultad de acceso a la especie podría estar explicando el escaso conocimiento sobre la manipulación de sus frutos y semillas para obtener una alta germinación.

Si bien se han realizado experiencias que aportan información sobre el cultivo de arrayán (Donoso et al 2006), falta profundizar en varios aspectos de calidad de semillas, viverización, así como en técnicas de establecimiento en terreno. Este conocimiento permitiría aumentar el número de ejemplares cultivados en viveros y su posterior plantación, ṕara disponer, a futuro, de mayor número de individuos adultos fuera de las áreas protegidas, en sitios de fácil acceso de los cuales poder cosechar frutos y obtener semillas.

El objetivo para esta etapa de trabajo fue contrastar la calidad de semilla de arrayán procedente del bosque natural versus la procedente de ejemplares cultivados. Para ello se fijaron los siguientes objetivos particulares: a) evaluar los caracteres físicos de frutos y semillas; b) determinar el porcentaje de germinación en vivero para dos épocas de siembra, con y sin período de estratificación.

 

Metodología

Se cosecharon frutos maduros de 5 ejemplares adultos de arrayán cultivados en jardines en Esquel (42°54’55” LS-71°19’12” LO), provincia de Chubut, y de 5 ejemplares de un rodal natural de Puerto Limonao (42°51’47” LS-71°37’24” LO), Parque Nacional Los Alerces. La cosecha se realizó entre abril y mayo de 2018. De aquí en adelante nos referiremos como lote cultivado (LC) al de Esquel, y como lote natural (LN) al del PN Los Alerces. Los frutos se dejaron orear al aire por 24 horas, y se limpiaron las impurezas como hojas, ramillas y restos de flores. Posteriormente se conservaron en heladera, en bolsas de polietileno, siguiendo el protocolo para manejo de frutos carnosos (Bacchetta et al. 2006).

Caracterización física de los frutos y semillas: se separaron al azar 100 frutos o accesiones de cada lote. En cada accesión se midió el diámetro ecuatorial con calibre digital (mm), se obtuvo el peso fresco individual (g), y el número de semillas por fruto (Figura 3). Para esta última determinación se cortó cada fruto y se extrajeron y contaron sus semillas (Torres et al 1999). Posteriormente las semillas se lavaron para eliminar los restos de pulpa, se dejaron orear por 24 horas y se conservaron en heladera. El número de semillas por kg se estimó mediante el peso de ocho muestras de 25 semillas, de las cuales se obtuvo el promedio y luego se extrapoló a kilogramo (ISTA, 1996). El empleo de réplicas de 25 semillas, y no de 100 como lo establece ISTA, se debió al número de semillas disponibles para esta evaluación.

Figura 3. Frutos maduros (izq.) y semillas limpias (der.) de arrayán (Luma apiculata).

Germinación en vivero: para cada lote (LC y LN) se ensayaron dos épocas de siembra, con y sin período de estratificación. Se probaron los siguientes tratamientos: Tratamiento 1: Siembra de otoño, se sembraron semillas sin estratificación; Tratamiento 2: Siembra de primavera, se sembraron semillas que fueron extraídas del fruto y estratificadas en frío-húmedo por 90 días; Tratamiento 3: Siembra de primavera, se sembraron semillas que permanecieron dentro del fruto, estratificándose en frío-húmedo por 90 días. Las estaciones de otoño y primavera hacen referencia a las inmediatas posteriores al periodo de cosecha de los frutos, por lo cual las semillas empleadas fueron del mismo año en que se realizó la experiencia.

Luego de la cosecha los frutos permanecieron en heladera hasta la primera semana de junio de 2018, momento en el cual se realizó la limpieza y extracción de las semillas empleadas en los ensayos de germinación para los tratamientos 1 y 2. La extracción de las semillas se hizo en forma manual; luego se las lavó con abundante agua para eliminar los restos de pulpa y se las mantuvo siempre húmedas. Una porción de frutos de cada lote se mantuvo sin limpiar para el tratamiento 3, realizando el mismo procedimiento de extracción y limpieza de semillas dos días antes de la siembra. Para todos los tratamientos al momento de sembrar se seleccionaron semillas con apariencia madura (según tamaño, textura, color) y buenas condiciones sanitarias (sin perforaciones). 

La siembra se llevó a cabo en bandejas almacigueras de 40 por 50 cm, en un sustrato formulado con una mezcla de tierra fértil, arena volcánica y compost, en proporciones 2:1:0,5 (v/v). Las bandejas se mantuvieron en invernáculo, sin control de temperatura. Antes de la siembra cada lote de semillas se desinfecto con una solución de hipoclorito de sodio al 1 % de concentración por 5 minutos (Pietrosemoli y Mendiri, 1997). Por tratamiento se establecieron cuatro repeticiones de 30 semillas cada uno en un diseño aleatorio. Los tratamientos se aplicaron a los dos lotes, LC y LN.

Análisis

Las diferencias de los parámetros físicos de las semillas y los ensayos de germinación en vivero entre los lotes natural y cultivado, se evaluaron mediante Análisis de la Varianza. Se aplicó el Test de Tukey para la separación de medias cuando p fue <0,05. Para el número de semillas por fruto de cada lote se determinó y graficó la frecuencia en clases de dos semillas.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Caracterización física de los frutos y semillas

Los frutos de arrayán de ambos lotes mostraron parámetros similares salvo para el número de semillas por fruto (Tabla 1). El diámetro ecuatorial promedio fue de 8,85 mm, mientras que el peso fresco unitario de los frutos fue 0,42 g. El número promedio de semillas por frutos fue de 1,73 en el LC y de 3,29 en el LN, con un mínimo de 1 en ambas poblaciones y un máximo de 5 en LC y de 12 en LN. Al analizar la frecuencia de la cantidad de semillas por fruto en clases con una amplitud de dos (2) semillas, se observa que en la clase de 1-2, se concentra el 85 % de la muestra de LC, y sólo el 45 % de la LN, presentando este lote un 50 % de sus frutos en las categorías de 3-4 y 5-6 semillas por fruto (Figura 4). En poblaciones de Chile también se ha registrado de 1 a 2 de semillas por fruto, llegando hasta un máximo de 12 (Donoso et al. 2006). El número de semillas por kilogramo fue de 61.839 en LC y de 63.331 en LN, encontrándose dentro del rango de 54.000 a 117.000 semillas por kilogramo, reportado por Donoso et al (2006), para árboles de la región del Maule y de Valdivia de Chile, respectivamente.

Tabla 1. Valor medio de los parámetros físicos de frutos y semillas de dos lotes de arrayán (Luma apiculata), uno cultivado y otro natural. Letras diferentes indican diferencias significativas (p<0,05) entre los lotes.

Parámetros físicos

Lote cultivado

Lote natural

Diámetro ecuatorial del fruto (mm)  

8,90 a

8,79 a

Peso fresco del fruto (g)

0,42 a

0,43 a

N° de semillas por fruto

1,73 a

3,29 b

N° de semillas por kg

61.839 a

63.331 a

 

Figura 4. Frecuencia de número de semillas por fruto de dos lotes de arrayán (Luma apiculata), uno cultivado y otro natural.

Germinación en vivero

La mayor germinación se obtuvo en la siembra de otoño (T1), con valores de 90 % en LC y 79 % en LN, siendo similar entre ambos lotes (Tabla 2, Figura 5). El lote natural sembrado en primavera con estratificación de semillas (T2) presentó una germinación intermedia (64 %) . La menor germinación se obtuvo con la siembra de primavera de semillas estratificadas en el fruto (T3) de ambos lotes.

Figura 5: Plántulas de arrayán (Luma apiculata) en el ensayo de germinación.

Los elevados porcentajes de germinación logrados, particularmente con la siembra de otoño, estarían corroborando una alta viabilidad inicial de las semillas de arrayán, en concordancia con los resultados de Ramírez et al. (1980) quienes obtuvieron un poder germinativo del 100 % en siembra de semillas recién cosechadas. Dicha viabilidad disminuiría gradualmente, como lo estarían indicando los resultados de los tratamientos de siembra de primavera.

Tabla 2. Valor medio del porcentaje de germinación en vivero de semillas de dos lotes de arrayán (Luma apiculata), uno cultivado y otro natural. Letras diferentes indican diferencias significativas (p<0,05) entre los distintos tratamientos de estratificación.

 

Germinación (%)

Tratamiento

Lote cultivado

Lote natural

T 1: Siembra de otoño, sin estratificación

90     c

79    c

T 2: Siembra de primavera, estratificación de semillas

47 ab

64 bc

T 3: Siembra de primavera, estratificación de frutos

38 ab

31 a

Según nuestros resultados, las semillas de arrayán disminuyen su viabilidad durante el almacenamiento, tanto si son extraídas del fruto como si permanecen dentro del mismo. Esto confirmaría el comportamiento recalcitrante que se menciona para semillas de esta especie y otras Myrtáceas chilenas, como Amomyrtus luma, Myrceugenia planipes y Ugni molinae (Figueroa et al., 2004). Esta pérdida de viabilidad podría estar asociada con las características morfológicas de las semillas, tales como una cubierta seminal delgada, membranosa y de aspecto húmedo, así como embriones muy desarrollados (Ramirez et al., 1980).

También se ha comprobado, a través de esta experiencia, que la cosecha de frutos maduros de arrayanes adultos, cultivados en jardines, es una fuente confiable de semillas de calidad. Sería importante avanzar en el conocimiento de la metodología adecuada para secado, almacenamiento y consiguiente conservación de lotes de semillas, a fin de mantener su calidad e incrementar su producción en vivero. Asimismo, el establecimiento de esta especie puede transformarse en una nueva alternativa productiva si se tienen en cuenta estudios recientes que destacan el potencial de sus frutos como alimento funcional (Fuentes et al. 2019). A partir de la información obtenida en este trabajo, sería recomendable seguir investigando y ajustando las técnicas para viverizar y establecer la especie.

Consideraciones prácticas

Un adecuado manejo de semillas de arrayán (Luma apiculata) se inicia con la cosecha de los frutos maduros, continú con la extracción y limpieza de las semillas; y su posterior siembra en otoño, manteniendo las semillas húmedas a lo largo de todo el proceso. Si no se puede sembrar en otoño, se recomienda evitar que las semillas se sequen al aire. La cosecha se puede realizar de ejemplares adultos establecidos en jardines, considerando que fructifican abundantemente y producen semillas fértiles y de buena calidad.

 

Bibliografía

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Ramírez C, M. Romero y O. Henríquez .1980. Estudios de germinación en semillas de Mirtáceas chilenas. Bosque .Chile 3, 106-114

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